La capicúa es una de las jugadas más celebradas del dominó dominicano. Ganar la mano ya es bueno; ganarla con capicúa es ganarla con estilo, y en las reglas del patio te da puntos de más. Aquí te explicamos qué es, por qué cuenta y cómo reconocerla con ejemplos.
Jugar ahora en La Mesa →La palabra capicúa viene del catalán cap i cua, que quiere decir "cabeza y cola". Se usa para los números que se leen igual al derecho y al revés, como el 121 o el 4554. En el dominó la idea es parecida: es una jugada que cierra por los dos lados a la vez, como si la ficha encajara por la cabeza y por la cola de la fila.
Hay capicúa cuando ganas la mano pegando tu última ficha, y esa ficha podía cerrar por cualquiera de los dos extremos de la mesa. Es decir, tu ficha final servía tanto en una punta como en la otra: por eso decimos que "cierra por los dos lados". No hace falta que las dos puntas tengan el mismo número desde antes; basta con que tu última ficha calce en ambos extremos.
Es importante que sea la ficha con la que dominas (la que te deja sin dominó y termina la mano). Si te quedan fichas todavía, no hay capicúa aunque la jugada calzara por los dos lados.
La capicúa es un bono de las reglas del patio. En una partida a 200, tu pareja se anota los puntos normales de la mano más el bono de capicúa que acuerde la mesa (típicamente 25 o 30 puntos extra, según la costumbre local). En las reglas más formales, tipo Regla General, la capicúa no se premia: es un adorno del juego de patio.
¿No tienes claro qué es dominar o el tranque? Repasa primero las reglas del dominó dominicano y luego vuelve aquí; la capicúa se entiende mejor con las reglas frescas.
Ejemplo 1. Las dos puntas de la mesa están abiertas en 3 y en 5. A ti te queda una sola ficha: el 3-5. Puedes ponerla pegando el 3 por un lado o el 5 por el otro. La pones, te quedas sin dominó y dominas: eso es capicúa, porque tu última ficha cerraba por los dos extremos.
Ejemplo 2. Las puntas están en 6 y en 6 (los dos extremos muestran seis). Tu última ficha es el 6-6, el doble. Calza en cualquiera de los dos seises y con ella dominas. También es capicúa: la ficha servía por ambos lados.
Ejemplo 3 (no es capicúa). Las puntas están en 2 y en 4, y tu última ficha es el 2-2. Solo pega por el lado del 2. Dominas, ganas la mano, pero no es capicúa, porque tu ficha no cerraba por los dos extremos.
Los buenos jugadores no dominan de cualquier manera: cuando ven que la mano se acerca, tratan de guardar una ficha que pueda cerrar por los dos lados para rematar con capicúa y llevarse el bono. Reconocer esa posibilidad a tiempo es una de las señas de quien de verdad sabe de dominó de patio.
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